Aprender a filosofar con Rubén Carrasco de la Vega

Autor: Abdón Zárate
27/01/2022
Rubén Carrasco de la Vega nació en la ciudad de La Paz el 2 de abril de 1926 y acaba de fallecer en Cochabamba el 18 de enero de 2022. Un verdadero maestro de la filosofía que dejó una abstrusa producción intelectual para las futuras generaciones.
Realizó estudios de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Bonn y de Colonia en Alemania, después de obtener el grado de Licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad Mayor de San Andrés. Su dedicación a la enseñanza de la filosofía lo inició en los colegios Bolívar, Lourdes, La Salle, Sagrado Corazón, Mariscal Braum, incluyendo su paso por el Instituto Normal Simón Bolívar (1958 a 1959). Ya como docente universitario dictó las cátedras de Estética, Lógica, Ontología y Filosofía Contemporánea. Estudió junto a otros intelectuales como Augusto Pescador, Roberto Pruedencio, José Antonio Arce, Nicolás Fernández Naranjo, Huascar Cajías Kaufman, de otros fue colega como Mario Miranda Pacheco, Esteban Bertolusso, Walter Navia Romero, entre algunos.
En la Universidad fue, primero, Decano de la Facultad de Humanidades por doce años (1958 a 1969) y, posteriormente, Jefe del Departamento de Filosofía (1972 a 1978). Como catedrático dejó una metodología de enseñanza de la filosofía dentro de las aulas. Su discípulo, Carlos Ceollo Vila, lo recuerda como profesor: “El profesor, sin más auxilio que un extraordinario dominio del tema y un claro esquema mental, exponía sus lecciones al modo peripatético: caminando, caminando siempre de un al otro extremo del salón, profundamente abstraído en sus pensamiento, seleccionando las palabras precisas de su exposición” ( Prólogo al Tomo I, 1999, p. V).
Se le confirió el reconocimiento del Premio Nacional de Cultura (2002), asimismo, fue integrante de la Academia Boliviana de la Lengua (2003). El último reconocimiento a su labor filosófica fue conferido por la Universidad Mayor de San Andrés con el Título de Doctor Honoris Causa (2018), como reconocimiento a su destacada labor académica y de investigación en beneficio de la filosofía boliviana.
En su producción intelectual se puede anotar varios artículos, ensayos y conferencias. Sus primeros escritos de juventud fueron producidos en calidad de textos de enseñanza para secundaria: Nociones de lógica formal (1958), Historia de la filosofía (1959) y Psicología (1959). Ya con mayor profundidad filosófica abordará distintos temas, de los cuales los ensayos más sobresalientes los dedicó a Aristóteles, Platón, Kierkegaard, Husserl, Marcel, Bergson, Jaspers; pero sin duda, el filósofo de sus pasiones fue Martin Heidegger ya presente en sus primeros escritos como son: Heidegger y la formulación de la pregunta por el ser (1964), Insuficiencia de la formulación de la pregunta por el ser (1964) y consolidados, posteriormente, en los V Tomos titulados Diálogo con Heidegger: Aprensamos a filosofar (1999 a 2015).
Preocupado por la necesidad de inducir a la práctica de la filosofía, entendida esta como la investigación de la verdad, cuya aventura intelectual tienen sentido si se es consciente que no se tiene respuestas para todo, sino por el contrario muchas preguntas, se introdujo en la reflexión rigurosa. La filosofía entendida como la vivencia de la investigación a través de la lógica con el objetivo de acercarse lo más posible a la verdad, fue parte de la enseñanza del maestro Carrasco de la Vega.
Esta preocupación por introducirnos a la reflexión filosófica está dada por nuestra constitución misma como hombres. Tenemos ya predisposición a la dedicación filosófica, por lo que no se hace más que orientar adecuadamente este camino. “Introducir y entrar en la filosofía sólo son posibles y tienen sentido porque el hombre en cuanto hombre, por el simple hecho ser hombre, ya está en cierto modo y en cierta medida dentro de la filosofía. Ser hombre es filosofar, es estar y vivir dentro de la filosofía” (Tomo IV, 2009, p. XXVI).
La orientación a la práctica filosófica solamente es posible siempre que podamos dialogar con los filósofos verdaderos, no reduciendo a esta disciplina a la enumeración de autores y conceptos. Dirá el profesor Carrasco: “Nosotros los bolivianos –y en este nosotros naturalmente estoy yo incluido- si queremos aprender a filosofar necesitamos comprender que sólo lograremos aprender a filosofar filosofando con los grandes filósofos, estudiando a fondo en las fuentes, en los escritos originales de los grandes filósofos” (Tomo I, 1999, p. 2).
Esta preocupación por estudiar los escritos originales de los filósofos lo llevó a adentrarse, a comprender al filósofo de la Selva Negra, a Martín Heidegger, mediante el estudio de su obra Sein und Zeit (1927) (Ser y Tiempo), el mismo que fuera minuciosamente escudriñado mediante el estudio filológico del mencionado texto, teniendo que adentrarse al universo del manejo del idioma alemán.
El intérprete de la filosofía heideggeriana, consciente de las dificultades que lleva una investigación que supone identificar problemas más que soluciones, fue consciente de que la filosofía suponía siempre una búsqueda. Es por eso que los filósofos de la historia de la humanidad siempre vuelven a los mismos temas o problemas, los cuales son replanteados o rediscutidos, generando nuevas alternativas de comprensión. Comparte con su interlocutor, Heidegger, que: “La filosofía, en fin, no es un conjunto de soluciones, sino más bien un conjunto de problemas” (Tomo I, 1999, p. 11).
Carrasco de la Vega con mucha habilidad utiliza la lógica como herramienta intelectual para identificar el problema fundamental de la filosofía en la ontología, en el problema del ser. La pregunta por el ser: ¿qué es el ser?, es la pregunta fundamental, la misma que va dirigido al hombre, quien tiene cierta comprensión del ser, en calidad de existente humano.
El Dasein (“ser ahí”) es el existente humano, somos cada uno de nosotros, que por nuestra condición de hombres tenemos ya una cierta compresión del ser. Esta relación fenomenológica con la realidad nos pone en una cierta relación peculiar con el mundo, porque somos los únicos que podemos comprender el ser del mundo, por eso somos ser-en-el-mundo.
La capacidad de conocimiento del ser, el mundo y el hombre es lo que nos constituye como Dasein. La existencia tiene la peculiaridad de su predisposición en la inteligibilidad, para lo cual está preparado el hombre. La condición de existente lo predispone a comprender muchos otros temas como la muerte, el tiempo, la angustia, el logos, el conocimiento, entre otros, los cuales son abordados minuciosamente en cada uno de los textos por nuestro maestro. Ya al culminar su obra nos recuerda su faena: “El largo recorrido a través de los cinco tomos no concluye, sólo queda interrumpido. La filosofía es ‘cuento’ de nunca acabar” (Tomo IV, 2009, p. XXIX).
La producción bibliográfica de Rubén Carrasco de la Vega se constituye en una obra cultural invaluable para la formación filosófica de los jóvenes y señoritas del país. La cultura boliviana tiene un representante digno dentro de la filosofía universal.
Bibliografía
Carrasco de la Vega, Rubén (1977). Nociones de lógica formal. La Paz: Librería Editorial "Juventud".
Carrasco de la Vega, Rubén (1999). Diálogo con Heidegger: Aprendamos a filosofar. Tomo I. La Paz: Ediciones SIGNO/IEB/Carrera de Filosofía UMSA.
Carrasco de la Vega, Rubén (2009). Diálogo con Heidegger: Aprendamos a filosofar. Tomo IV. La Paz: Ediciones SIGNO/IEB/Carrera de Filosofía UMSA.
