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Descolonización de la filosofía a partir de Juan José Bautista

Autor: Abdón Zárate

13/03/2023

 

El pensador boliviano Juan José Bautista nació el 27 de diciembre de 1958 en La Paz, donde realizó sus estudios de sociología en la Universidad Mayor de San Andrés, posteriormente, estudiaría filosofía en la Universidad Autónoma de México. Miembro de Episteme y Autodeterminación en Bolivia y secretario de la Asociación de Filosofía y Liberación (89-95) en México. Discípulo de Enrique Dussel y Franz Hinkelammert. Estudio a los grandes pensadores de occidente como Hegel, Marx, Heidegger y Bloch, desde donde se permite de-construir la filosofía.

Se caracterizó por dialogar con los intelectuales más sobresalientes de la presente época como Eduardo Nicol, Hugo Zemelman, Anibal Quijano, Karl-Otto Apel, Ramón Grosfoguel y sus maestros, desde donde generó un pensamiento muy original en perspectiva universal. En su producción intelectual más sobresaliente puede anotarte: Hacia una crítica del pensamiento Latinoamericano (2007), Crítica de la razón boliviana (2010), Hacia una dialéctica del desarrollo de la vida (2012), Hacia la descolonización de la ciencia social Latinoamericana (2012), ¿Qué significa “pensar” desde América Latina? (2014) y Dialéctica del fetichismo de la modernidad (2018). Producto de su prolífica producción intelectual, se hizo acreedor al Premio Libertador al Pensamiento Crítico en 2015.

El maestro Juan José Bautista, además de lograr una amplia producción intelectual, muchos de los cuales se encuentran dispersos en distintas revistas internacionales, tuvo la capacidad de poner a consideración de intelectuales, investigadores y el pueblo en general, sus hipótesis de trabajo, en talleres de trabajo colectivo, desde donde se permitió consolidar un sistema de pensamiento pertinente a nuestra realidad. Participamos de sus talleres, en cuyos espacios solía presentar sus avances de investigación, que posteriormente aparecerían como libros ya sistematizados. Dejó la vida material el 11 de mayo de 2021 en La Paz, compartiendo ahora el olimpo junto a los “ancestros” a quienes él se refería siempre con respeto.

 

La filosofía de Juan José Bautista es una apuesta original por construir un pensamiento propio, pertinente a nuestra realidad, que no se limite a repetir biografías de filósofos o textos de filosofía. “Hay que leer la realidad” diría Bautista, porque lo que se ha hecho hasta ahora es repetir las corrientes filosóficas de moda en el occidente, sin poner en discusión su pertinencia en nuestras realidades. El presente escrito busca presentar las ideas más importantes del filósofo boliviano para permitirnos pensar en la descolonización desde sus fundamentos.

 

La modernidad como proyecto occidental-europeo

 

La caracterización de la ciencia social y la filosofía actual es explicable desde el horizonte histórico que lo generó. La modernidad ha construido una forma de ver la historia en el que ella aparece como el Ser, producto del pre-juicio que tiene de sí misma como centro y culminación de la historia de la humanidad. Hegel presenta la historia de la humanidad como producto de la evolución de los pueblos en el que Oriente aparece como la niñez, Grecia como la adolescencia, Roma como la juventud y Europa occidental como la adultez, etapas que sirven para comprender el progreso de la libertad, cuya característica sería propia de la modernidad.

 

La fundamentación filosófica permite a la modernidad aparecer como el modelo ideal incondicionado y autodeterminado, que ya no debe nada a nadie sino solo a sí misma, que más bien los otros dependerían de él. Esta mirada eurocéntrica le ha permitido generar una racionalidad moderna que ha constituido la economía capitalista, la democracia representativa, la sociedad individualista y la ontología del ser. “La modernidad se precia de ser racional, y por ello se precia de ser el único estadio de la humanidad capaz de producir conocimiento verdadero, objetivo y universal” (Bautista, 2010, p. 29).

 

Mientras occidente se ve a sí misma como el centro, ve a los demás como periferias, tales como China, África, India y América Latina (Dussel, 1980). Esta mirada geopolítica encubre a los Otros, pero fundamentalmente, domina a los otros para apropiarse de sus riquezas naturales, conocimientos tradicionales, culturas vivas y su talento humano. Es gracias al saqueo de estos territorios periféricos (por ejemplo, en América Latina desde 1492) que se constituye la modernidad y el capitalismo, quienes explotan inmisericordemente a las dos fuentes de riqueza: el trabajo humano y la naturaleza. Actualmente, el neoliberalismo como política económica, es su cara más visible, que se caracteriza por su fetichismo del “dinero”, política implementada con el apoyo de instituciones como el FMI y BM, que saquean a los pueblos en beneficio de las oligarquías del centro. Por eso, la política debe ser el espacio inicial desde donde los “otros” puedan decir su verdad.

 

La modernidad se impone como el único criterio de verdad sobre la humanidad. Esto tiene sus consecuencias en la ciencia y la filosofía, pues, “la modernidad, una vez que hubo impuesto su racionalidad para seguir dominando al resto del planeta, ya no necesita tanto imponer físicamente su dominio, sino que ahora basta con imponer y desarrollar unilateralmente “su” conocimiento, su saber y su ciencia, como si fuera el único, el más racional, verdadero, universal y objetivo” (Bautista, 2014, p. 83). Esta autoproclamación como centro del universo, hace ver a los conocimientos de los pueblos de la periferia como simplemente tradiciones, saberes locales y folclore.

 

La ciencia y filosofía moderna encubre las otras formas de conocimiento, porque han producido una racionalidad que determina la producción de teorías, paradigmas, métodos, técnicas y lenguajes. La producción intelectual occidental permite comprender sus realidades, pero no las nuestras. “Desde que ha surgido la modernidad occidental, la ciencia social y la filosofía se ha desarrollado muy bien en Europa, pero no así en Latinoamérica. ¿Por qué? Porque este tipo de concepción de lo que sea la ciencia y la filosofía se deduce de la realidad europeo-occidental…en cambio no hay correspondencia entre esta ciencia y filosofía y nuestra realidad, porque este concepto o concepción de conocimiento no se deduce ni de nuestra realidad, ni de nuestra historia” (Bautista, 2010, p. 297). Por eso es que, no hay científicos y filósofos originales desde nuestras realidades, porque nos limitamos a reproducir lo que se produce en los países de Europa o Norteamérica.

 

Descolonización filosófica desde los pueblos originarios

La descolonización en sentido integral supone comprender los fundamentos de la modernidad, para así lograr la descolonización material primero, formal después. “El proceso de descolonización entonces no pasa solamente por la recuperación y apropiación nuestra de la riqueza natural, de la tierra y la naturaleza toda, sino también por la recuperación y apropiación de nuestra propia historia, cultura y civilización, de la recuperación de la forma y concepción de la vida, de la cosmovisión de la naturaleza, la humanidad y el universo que nuestros pueblos han producido. Implica este proceso, la recuperación de la forma propia de producir conocimiento, política e historia, de la recuperación y desarrollo de nuestras técnicas y tecnologías ancestrales para producir la vida nuestra, pero también para posibilitar la reproducción de la vida de la naturaleza” (Bautista, 2010, p. 267).

 

La descolonización filosófica supone la recuperación de la racionalidad de la vida presente en nuestros pueblos, que posibilita una nueva forma de existencia. La producción de nuestros conocimientos permite construir un “proyecto distinto”, que se deduce de la historia, cultura y sabiduría de los pueblos originarios que milenariamente habitaron el Abya Yala, denominado por los colonizadores como América Latina.

 

La posibilidad de la descolonización filosófica está en proceder con la “epistemología ética-crítica”, que permite de-construir metodológicamente cada uno de los fundamentos de la modernidad. Permite comprender, desde la historia misma, por qué es que ellos se consideran el centro de la humanidad, por qué es que no debemos ingenuamente asumir el marco categorial que ellos han producido como: ser, sustancia, materia, vida, existencia, ente, etc., en todos los cuales están contenidos las percepciones particulares que tuvieron cada uno de sus cultores occidentales. La autocrítica supone develar a cada uno de estas categorías de los cuales nosotros hacemos uso sin ningún cuestionamiento.    

 

Nuevo marco categorial para la filosofía

La filosofía tiene la labor de tematizar la realidad. El filósofo, entonces, tiene que “pensar” la realidad que le rodea, para no limitarse a comentar a filósofos o textos de filosofía. “Porque sucede que la filosofía, desde que nace, lo que piensa, lo que tematiza, lo que problematiza, es la realidad, la época, el mundo; esto es, la filosofía no se piensa sólo a sí misma, sino fundamentalmente lo que no es ella, por eso pregunta por esto y por aquello, pero también por sí misma, porque la filosofía, desde que nace, intenta ser una ocupación autoconsciente” (2014, p. 124). La filosofía es, en sentido hegeliano, la toma de autoconciencia sobre nuestra realidad.

 

La comprensión de la realidad nueva que se pone frente a los investigadores requiere de la construcción de un nuevo marco categorial, en cuyos contenidos estén presentes las historias de los pueblos originarios. “Se trata de producir otro tipo de marco categorial o marco de comprensión con el cual hacer inteligible, pensable, querible y deseable lo que la modernidad nos ha enseñado tanto tiempo a despreciar” (Bautista, 2014, p. 89). Este marco categorial, es el ropaje con el que los científicos y filósofos presentan a la realidad, el mismo que tiene contenido la historia que le da sentido al horizonte futuro. Por eso la importancia de analizar críticamente las categorías generadas por la filosofía occidental, porque si queremos generar nuevas realidades debemos construir nuestro propio marco categorial.

 

El nuevo marco categorial emerge desde nuestros pueblos originarios para construir una nueva racionalidad, esto sólo es posible si construimos los nuevos fundamentos para su despliegue. Estos nuevos marcos categoriales iniciales son: Crítica transontológica, desde nos permitimos de-construir los fundamentos filosóficos de la modernidad, generando un nuevo lugar de enunciación, en el que se encuentran los condenados, excluidos y negados por la modernidad; Intencionalidad de apertura, como el lugar pre-ontológico, es decir anterior a la misma constitución del ser, desde donde construimos nuevos lenguajes desde los idiomas originarios que fundamentan la realidad; Comunidad transmoderna, aparece como la forma de vida que las comunidades indígenas produjeron, cuyos principios son el respeto, complementariedad y equilibrio entre los seres humanos y con la naturaleza; Lógica de la indeterminación, como herramienta de problematización de la ciencia y filosofía, a fin de construir nuevos sentidos sobre la realidad; Toma de autoconciencia, que permite producir conocimientos sobre el pueblo en tanto que pueblo, a saber sobre sí mismos con el fin de construir su destino e historia; Tiempo de pachakuti, para superar el tiempo lineal, a fin de recuperar el tiempo originario de los pueblos que presenta las condiciones de posibilidad de la vida, con una nueva comprensión de desarrollo; Pachamama, como el fundamento de la ciencia y la filosofía, donde la naturaleza aparece como sujeto, como madre de todos los seres existentes, que posibilita una cultura y civilización, y; Suma Qamaña, como el horizonte histórico que se deduce de la historia de los pueblos originarios, que es la comunidad de la vida. Estos son algunos de los marcos categoriales que desarrolla Juan José Bautista, que se constituyen en un punto de inicio para identificar nuevos conceptos de compresión de nuestra realidad.    

 

Hacia la racionalidad de la vida

“Primero es la vida, y luego la conciencia” (Bautista, 2010, p. 31). El fundamento de toda actividad humana es la vida, por eso es que su fundamentación permite construir un nuevo proyecto de existencia. La vida es la misma existencia, que hace a los seres humanos, las plantas, los animales, la naturaleza y los ancestros. Todos tienen vida.

 

La racionalidad de la vida tiene su vigencia material en la práctica e historia de los pueblos originarios, que tiene posibilidades de universalización, ante la crisis de la modernidad. La vida como último fundamento de la existencia, permite construir un horizonte de futuro donde la armonía entre los seres humanos y la naturaleza sea una condición de posibilidad.

 

Crítica de la razón boliviana

La aplicación específica de la racionalidad moderna se da en los territorios colonizados por occidente. Bolivia, como consecuencia de esta colonización ha constituido, en nuestros territorios, una “conciencia escindida”, es decir, se ha constituido al boliviano con mentalidad colonial que no tiene proyecto de nación, pues reproduce todo lo que viene de los centros de poder y económicos.

 

La crítica supone realizar un estudio a profundidad de la subjetividad del boliviano, en sus momentos constitutivos como la fundación de la República en 1825, la Guerra del Chaco en 1932 y la Revolución Nacional en 1952. Estos momentos constitutivos son momentos de apertura para construir proyectos de nación, pero que no llegaron a tal fin, especialmente por las decisiones asumidas por la élite gobernante. Comprender, por qué siempre los bolivianos, especialmente la élite gobernante, ha fracasado en construir un proyecto de nación, sino es, porque ha preferido parecerse a los colonizadores, a los europeos, rechazando su propia historia milenaria que tiene en los pueblos originarios.

 

El momento actual en el que los pueblos originarios aparecen como sujetos capaces de plantear un proyecto de civilización, es cuando se hace pertinente la tarea del filósofo. El Estado Plurinacional es la manifestación de la posibilidad de universalización de los proyectos de los pueblos originarios, pues el “modelo ideal” que sustancia esta forma de existencia es la “racionalidad de la vida”.

 

Las ideas de Juan José Bautista han tenido una recepción positiva en el ámbito cultural boliviano. Muchos de sus estudiantes son parte de la Universidad boliviana, quienes van desplegando las ideas del maestro en sus actividades académicas.  Por otro lado, el Ministerio de Educación utiliza muchas de las ideas de Bautista en la formación de los profesores de la educación regular, pues fundamenta el actual Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo. Asimismo, la Vicepresidencia del Estado ha invitado en distintas oportunidades al maestro, para realizar talleres de formación a fin de comprender el proceso de cambio en proceso de implementación, que como última tarea ha tenido la voluntad de publicar la cuarta edición de su Crítica de la razón boliviana, en 2021. Finalmente, en el ámbito educativo secundario es ya parte de los contenidos referidos a la filosofía boliviana.

Bibliografía

Dussel, Enrique (1980). Filosofía de la liberación. Bogotá: Universidad Santo Tomás.

Bautista, Juan José (2010). Crítica de la razón boliviana. Elementos para una crítica de la subjetividad del boliviano con conciencia colonial, moderna y latino-americana. La Paz: Rincón Ediciones.

Bautista, Juan José (2012). Hacia la descolonización de la ciencia social Latinoamericana. La Paz: Rincón Ediciones.

Bautista, Juan José (2014). ¿Qué significa pensar “desde” América Latina? Hacia una racionalidad transmoderna y postoccidental. Venezuela: Monte Ávila Editores.

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